Alejandro Parisi

Alejandro Parisi

lunes, 2 de diciembre de 2019

Lecturas escritas: Cadáver Exquisito.



Como lector, desde hace unos años acepté que mis mejores lecturas son esas con las que no comparto tiempo y espacio. Es decir, ni acá ni ahora. La única explicación que encuentro es que el acá y ahora de un ciudadano argentino es demasiado opresivo como para que encima tenga que vivirlo como lector. No hace falta aclarar que el problema no es de las autoras y autores que ubican sus textos en este tiempo y espacio, sino que es una limitación mía como lector (y autor).

Otro punto es que, también desde hace un puñado de años, leí, vi, presencié pseudo debates donde la pregunta que era tan machista como atrasada: ¿existe la literatura femenina? No. Existe la literatura, pero dado que vivimos una época donde es más importante “quién” escribe a lo “que” escribe, es natural que se planteen estas cosas.

Por último, la consabida teoría de que la novela que vende muchos ejemplares siempre es mala. Como si los autores escribieran para no ser leídos. Algo muy snob: escribir para cinco lectores. Desde siempre detesté esa postura, pero me alegra que nuestra generación de cuarentones hayamos saltado esa valla y podamos disfrutar tanto a Stephen King como a Claudia Piñeiro sin reparos, por el solo hecho de que escriben bien.

Dicho esto, quiero decir que acabo de leer una novela maravillosa que le pega un tiro en sien a esos tres puntos que cité antes. Una novela en otro tiempo, escrita por una autora que no necesita una selfie para poder escribir y que, además de vender muchos ejemplares (supongo, es lo que pasa con los premios literarios), está tan bien escrita que te da ganas de aplaudir.

El argumento de Cadáver Exquisito es tan simple como complejo: por un virus, desaparecen todos los animales del mundo. Pero hay que seguir comiendo carne porque necesitamos proteínas. Y considerando la sobrepoblación de la Tierra… la humanidad se convierte en caníbal. Se crían “cabezas” (los humanos debemos modificar el lenguaje para salvar nuestro prestigio y evitar llamar a las cosas por su nombre: este detalle de la autora es hermoso) para consumo. Se las faena, se las cocina, se les extrae hasta la última célula para utilizarlas en la industria. Y allí un hombre melancólico que enfrenta la barbarie.

No sobra un adjetivo. No sobra una palabra. Son todas frases filosas, de no más de una línea y media que te encierran en un frasco del que no querés salir. No hay bajada de línea, sólo una historia que te muestra situaciones donde uno como lector puede hacer lo que quiere: estar de acuerdo, vomitar o reír. Meterse con el canibalismo sin provocar el mínimo rechazo del lector es otro punto a resaltar: no hay divismo, el canibalismo es solo un contexto donde Marquitos (otro punto lindo del lenguaje: el diminutivo que usa esa hermana nefasta) vive, piensa y toma decisiones.

Lean la novela. No leí nada más de Agustina Bazterrica, pero a veces no hace falta chequear la bibliografía para saber que alguien escribe bien, muy pero muy bien.

Hace unos años, puede ser en un sobre de azúcar, en un libro de la facultad o en un baño, leí una frase que decía “La literatura vale por la escritura que engendra”. Algo así como que un libro es bueno si te da ganas de escribir. A mí me pasó eso con este libro. Pero lo más importante: lo disfruté enormemente como lector. 

Lean la novela, y después cómanse un asado.

domingo, 1 de diciembre de 2019

Reinauguración del Museo del Holocausto de Buenos Aires.



Es una alegría y un orgullo haber sido invitado y participar de la reinauguración del Museo del Holocausto de Buenos Aires. Donde presentamos El ghetto de las ocho puertas y La niña y su doble, donde nos tratan tan bien, donde se realiza un trabajo enorme para mantener viva la memoria y combatir la xenofobia de cualquier tipo.

jueves, 14 de noviembre de 2019

Una visita. Un video y muchos agradecimientos a los sanjuaninos.

Te leen, te invitan, te reciben, te hacen regalos, te tratan mejor que nadie y encima te hacen un video divino para recordar el encuentro que tuvimos hace unas semanas. Por eso mi agradecimiento a los chicos y chicas y a las docentes de la Escuela Industria "Domingo F. Sarmiento" de San Juan es tan grande.




lunes, 4 de noviembre de 2019

A mis amigos de la Escuela Industrial y el Fray Mamerto Esquiú de San Juan.sanjuaninos.





Cuando allá por el 2017 me escribieron de San Juan para decirme que habían empezado a leer "El ghetto de las ocho puertas" nunca me imaginé que sería el comienzo de una relación tan cariñosa y estrecha como la que se formó entre este autor y los alumnos y las alumnas de la Escuela Industrial Domingo Faustino Sarmiento y la escuela Fray Mamerto Esquiú de la provincia de San Juan.

Hoy, de regreso de mi segundo viaje a la provincia, estoy convencido de que a veces (es el caso) uno recibe mucho más de lo que da y de lo que merece. Eso me dejó este viaje.

Tengo una película larguísima de rostros jóvenes, muy jóvenes, que me sonrieron durante los dos días que pasé allá, que me preguntaron un montón de cosas sobre Mira, Nusia y Hanka, que me obligaron a reflexionar sobre el mundo, la escritura, la xenofobia, mis propias novelas y que después, sin ninguna timidez, me pidieron que les firme los libros, las fotocopias, papelitos con dedicatorias, incluso un yeso. Sería imposible encontrar una palabra para mostrar mi agradecimiento. Esta profesión es muy solitaria, y si encontrarse con los lectores resulta un oasis en medio de esa soledad (que disfruto), entonces mis visitas a San Juan son visitas al paraíso.



A las autoridades del Ministerio de Educación de San Juan, a la Escuela Industria y el Fray Mamerto Esquiú, un doble agradecimiento: por recibirme siempre y hacerme sentir como en caso, pero fundamentalmente por atreverse y apoyar este hermoso proyecto llamado "Transformadores de conciencia: Memorias del Holocausto", que utilizan "El ghetto de las ocho puertas", "La niña y su doble" y "Hanka 753" como lectura de tantos y tantas jóvenes, que intentan entender qué pasó en eso que llamamos Holocausto.




Al grupo de docentes, que ya no sólo analizan y trabajan la Trilogía desde la óptica de la Historia y la Literatura, sino que desde este año se animan a leerlas desde la Biología Celular, incluso para analizar las consecuencias físicas de las torturas que los nazis infligieron a las víctimas del Holocausto.

Y en ese hermoso grupo de docentes resaltan dos profes, María Isabel Paredes y Fabiana Puebla, mis ángeles guardianes, que empezaron esto en soledad, con una fuerza enorme, y hoy están acompañadas por más docentes que se sumaron a esa idea que se les ocurrió hace tres años y que tiene un valor inmenso, tanto para mí como para sus alumnos. Bien merecido tienen el Premio DAIA - Banco Galicia, que les entregaron este año.



También, mi agradecimiento a Leonardo Siere y a todos los amigos de la Keilha de San Juan, que siempre me abren las puertas con afecto e interés por mis novelas. Este año dejamos La niña y su doble en la Biblioteca. El año próximo, vamos a llevar El ghetto de las ocho puertas para que tengan la Trilogía completa.


Por último, y como lo dije y lo repetí decenas de veces durante mi estadía en San Juan, mi AGRADECIMIENTO (sí, en mayúsculas) a todos los pibes y las pibas del Fray y la Escuela Industrial. A los Terceros, Cuartos, Quintos y Sextos, y también a los ex alumnos que se acercaron para saludarme. Gracias por los videos, por los carteles, las pancartas y todo lo que hicieron.
Me emocionaron mucho con sus gritos, sus risas, sus preguntas, sus reflexiones y esa sensibilidad que tuvieron como lectores de las historias de Hanka, Nusia y Mira. No saben lo contento que me puso verlos.

Entre todos, dos imágenes.

La de los chicos de sexto del Fray, los primeros que empezaron con este proyecto, leyendo "El ghetto de las ocho puertas" en 2017, haciendo unos cuadros sinópticos para entender la historia de Mira (sí, Gema, sos famosa!), y que emocionaron tanto a Teo Erlich que decidió visitarlos. Verlos dos años después, más grandes, más decididos, fue hermoso.

Y la segunda: la del ex alumno de la Escuela Industrial que vino a verme para decirme que el mío era el primer libro que había leído en su vida.


Perdonen la informalidad de este texto que no pienso corregir porque hay cosas que se tienen que decir como se sienten: mezcladas, apuradas, con esa sonrisa que me dura desde que los vi a todos ustedes.

Acá, algunas fotos. No todas, porque son un montón: como los rostros sonrientes que recuerdo y que parecen ocupar cada pixel del monitor de mi computadora.

Gracias por todo. En serio. El año que viene nos vemos. Seguro.


















miércoles, 30 de octubre de 2019

Hanka 753 en el colegio Santa Cruz.



Hoy estuvimos en el colegio Santa Cruz, donde los chicos y chicas que leyeron Hanka 753 recibieron a Hanka con una torta por su cumpleaños y muchas preguntas sobre su vida.

Gracias por invitación, Claudia Douve.

La pasamos muy bien.










Reediciones.

Una semana de buenas noticias.

Después de algún tiempo en el cual se agotaron los últimos ejemplares, y cuando El ghetto de las ocho puertas cumple 10 años desde su primera publicación, que gracias a los lectores fue circulando ininterrumpidamente en sus distintas ediciones, hoy podemos confirmar que se reimprime.

La misma buena noticia llega para La niña y su doble, que también vuelve a imprimirse. Así, toda la Trilogia del Holocausto va a estar disponible en librerías muy pronto.

Estamos felices.


jueves, 24 de octubre de 2019

Hanka 753. Entrevista en Canal 9

Con motivo del 80º Aniversario del comienzo de la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto, Gonazlo Rodríguez nos entrevistó a Hanka y a mí para el noticiero de Canal 9. Acá, la nota completa.
Que la disfruten.