Alejandro Parisi

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Mostrando las entradas con la etiqueta El ghetto de las ocho puertas. Mostrar todas las entradas
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lunes, 6 de octubre de 2025

San Juan 2025

 


Hace 8 años, las profes María Isabel Paredes y Fabiana Puebla les dieron a leer a sus alumnos de la escuela Fray Mamerto Esquiú de la ciudad de San Juan mi novela El ghetto de las ocho puertas y viajé a conocerlos. Aquel viaje me cambió la vida, sin exageraciones. Desde entonces, a la lectura de aquella novela se sumaron La niña y su doble y Hanka 753. Gracias al enorme trabajo y la dedicación de Isa y Fabi, esas lecturas se convirtieron en un proyecto hermoso llamado “Memoria vigente”, al cual se fueron sumando más docentes y escuelas. Poco a poco, todas esas profes ya son amigas, y sus alumnos, mis lectores preferidos. Gracias a Dani Favaro, Laura, Irene, Agostina, Denis, y tantos otros le dieron nueva vida a estas novelas y, así, permitieron que la memoria y el testimonio de Mira, Nusia y Hanka las sobrevivieran a ellas y hoy formen parte de la formación de tantos y tantos chicos y chicas sanjuaninos que a través de esos textos pueden conocer la experiencia de los sobrevivientes del Holocausto.
8 años después, la semana pasada volví a San Juan y volví a asombrarme por el empuje y el trabajo incansable de los docentes sanjuaninos y la empatía de esxs 800 lectorxs (800!!) que leyeron a Mira, Nusia y Hanka en la Escuela Industrial, la Escuela de Comercio, el Fray Mamerto Esquiú, Colegio Parroquial de Santa Lucía, Colegio del Tránsito de Nuestra Señora y el Colegio San Francisco. Un detalle que me sigue emocionando: Mica Olivera, que fue de la primera camada de lectores, esta a punto de recibirse de profe de Literatura y esta vez trajo a sus propios alumnos.
Decir gracias es poco. Recontra gracias. A ellxs y también a las autoridades de cada escuela y de la Universidad de San Juan, que nos abrieron las puertas del Rectorado para poder reunirnos con lxs chicxs.
Gracias por tratarme tan bien, incluso más de lo que merecía.
Nos vemos pronto!!!














martes, 12 de agosto de 2025

Taller sobre el Holocausto, Unidad Penitenciaria 24 de la prov. de Buenos Aires

 



Ayer tuve la suerte de participar del cierre del Taller sobre el Holocausto que llevó adelante la ONG @lesisargentina (Lazos en Educación Salud e Inclusión Social) en el penal 24 de Florencio Varela como parte del programa "Pabellones Literarios para la Libertad" que impulsa el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires y el Servicio Penitenciario Bonaerense.

Los muchachos, que leyeron Hanka 753 y La niña y su doble, tuvieron la posibilidad de charlar virtualmente con la sobreviviente Josette Laznowski gracias a la gente del Museo del Holocausto. Fue muy conmovedor escucharlos con tantas preguntas, tanta empatía y tantas ganas de aprender y aprovechar las oportunidades que les ofrecen los Pabellones Literarios y gente como mi querida Cristina Fernández Cuesta, que labura a pulmón con una energía y solidaridad admirables.
Gracias a todos por habernos recibido con esa amabilidad de siempre, me causa mucha admiración las ganas que los muchachos les ponen a estas actividades(como Maxi, que sale en la foto y está estudiando para ser profe de Historia), ver cómo aprenden y cambian el chip año tras año gracias a su propia voluntad para salir adelante y al compromiso las autoridades de la Unidad, pero sobre todo mi agradecimiento a Cris, por permitirme esta experiencia un año más.


viernes, 8 de agosto de 2025

Presentación de El héroe olvidado en La Rioja.

 


Nos vamos a La Rioja.
El martes 12 vamos a estar charlando sobre El ghetto de las ocho puertas, La niña y su doble, Hanka 753 y El héroe olvidado en la librería Rayuela de la ciudad de La Rioja. Si andan por ahí, serán bienvenidos.

jueves, 31 de julio de 2025

San Juan, 2025.



En 2017, junto a Teo Erlich viajamos a San Juan para visitar y charlar con unos alumnos que habían leído y estudiado El ghetto de las ocho puertas. Para los me conocen, saben que aquel fue un viaje emblemático porque pude compartir con Teo todas las emociones que su historia, y la de Mira y Edek, habían generado en aquellos chicos.

Pasaron ocho años, Teo ya no está con nosotros, pero su historia no dejé de leerse entre los chicos y chicas sanjuaninos. Cada año, como una ceremonia, voy a visitarlos gracias al inmenso trabajo que llevan adelante las profes María Isabel, Fabi, Dani y Agus, que han llevado mis tres libros del Holocausto cada vez a más escuelas, a mas lectores. Poco a poco, las charlas fueron creciendo en número.
Este año, como siempre, voy a ir a San Juan a fines de septiembre a charlar con las nuevas camadas que leyeron El ghetto de las ocho puertas, La niña y su doble y Hanka 753. Me esperan 600 alumnos y esas profes que laburan sin descanso por la memoria. Y un detalle que me emociona: Mica (nuestra protegida), que era alumna cuando viajamos por primera vez a San Juan en 2017, va a llevar a sus propios alumnos, ya que ahora es profe de literatura.
Y pensar que con Teo pensábamos imprimir 100 copias anilladas de El ghetto para que lo leyeran sus familiares y amigos, nada más. Como le dije aquella tarde de 2017 en San Juan, mientras él reía feliz de poder contar su historia y yo lloraba como un idiota de la emoción, "claramente esto se nos fue de las manos".



domingo, 22 de octubre de 2023

San Juan y la rutina de la sorpresa.


Como hace ya más de 5 años, regresé a la provincia de San Juan para conocer a lxs jóvenes lecorxs de HANKA 753 y EL GUETTO DE LAS OCHO PUERTAS. La sorpresa siempre es inmensa porque lxs pibxs no sólo leen y analizan mis libros para rendir exámenes de Lengua y/o Historia, sino que los resignifican, le dan una nueva vida, se conmueven y después crean cosas tan hermosas como las que me mostraron lxs alumnxs del Fray Mamerto Esquiú: desde dibujos hasta maquetas con escenas de la vida de Hanka (qué lástima que ella no puede ver lo que hicieron, porque se habría emocionado tanto como yo). Incluso dos chicos me explicaron con una pizarra qué producía el gas letal de las cámaras de gas en las células de los cuerpos de las víctimas.



La charla del miércoles 18 la compartimos con Magda Tagtachian, que les habló a sus lectores de "Nomeolvides Amenhui", la hermosa novela que escribió basada en la historia de su abuela y de su familia, sobreviviente del genocidio armenio.





El jueves 19, además de visitar el Fray, donde estuvimos con Teo Erlich hablando de El ghetto hace tantos años, también pude charlar con los chicos de la Escuela Industrial y de la Comercial, que este año se sumaron al proyecto de la mano de la profe Laura.


Es imposible explicar lo que pasa cada vez que visito San Juan. En primer lugar, disfruto de reencontrarme con gente que quiero y admiro mucho, por su dedicación docente, su cariño y su entrega profesional: María Isabel Paredes y Fabiana Puebla, las creadoras de todo esto, Daniela Favaro, Laura  y Agostina Yofre, Denis Leal., Vero Villavicencio, el querido vice Raúl Trujillo y todos los docentes y autoridades del Fray Mamerto Esquiú y las escuelas preuniversitarias, Industrial y la de Comercio, que me tratan como si fuera mas de lo que soy. 




A lxs chicos, que me interpelan con sus preguntas filosas y me conmueven con la empatía que sienten por los personajes de los libros, gente de carne y hueso, Mira, Edek, Teo, Hanka, León, Nusia, Slawka y Julio,  que ya no están con nosotros pero que siguen acá, con voz poderosa, dejando una y otra vez testimonio de lo que sufrieron durante el nazismo y lo que lucharon para convertirse en sobrevivientes.




A Mica, Gema, Noelia, Lourdes y Florencia, que 2017 fueron lxs primerxs lectorx sanjuaninas de El ghetto de las ocho puertas, y nos sorprendieron a Teo y todos con sus anotaciones, observaciones y el mítico árbol genealógico de aquel pizarrón del Fray que terminó de convencer a Teo de que debía ir a conocerlas. Las conocí siendo pibitas, y por eso me emociona verlas convertidas en estas mujeres empoderadas que son ahora.




A Mariana Godoy y Sebastián, su marido, lectores y amigos de hace años, que se acercaron a escuchar las dos charlas que dimos en el salón de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNSJ.

A todos, gracias por todos los regalos, por el cariño y por las lecturas, porque sin ustedes mis novelas estarían inconclusas: que ustedes las lean cumple el mayor anhelo de Mira, Nusia y Hanka, que era que ustedes, los jóvenes, supieran lo que les había pasado a ellas. 

lunes, 16 de octubre de 2023

San Juan, otra vez.

 

En 2017, me escribieron de San Juan para contarme que varios cursos de una escuela católica habían leído El ghetto de las ocho puertas, se habían emocionado y habían hecho trabajos maravillosos combinando Historia y Literatura. Cuando se lo conté a Teo Erlich, uno de los protagonistas del libro, enseguida dijo "vamos a San Juan, quiero conocer a lxs pibxs".


Aquel viaje fue el primero que hice a una escuela del interior, y por suerte fue el primero de muchos. En Bariloche, Mendoza, Entre Ríos, Buenos Aires y Santa Fe leen los libros de Teo y Mira, y Nusia y Hanka y cada visita inevitablemente me recuerda aquella de 2017 a San Juan.

Visitar a mis amigos sanjuaninos una vez por año se convirtió en una hermosa rutina. Pasan las camadas de pibxs, y la emoción siempre es la misma. María Isabel Paredes, aquella docente que me escribió en 2017 hoy es una amiga, como la querida Fabiana Puebas (y sus hijas), y las docentes que se fueron sumando al proyecto con nuevos cursos y una nueva escuela, las queridas Agos Yofre, Daniela Favaro y todas las autoridades de las escuelas, que siembre nos reciben tan bien.



Teo ya no está, pero su historia se sigue leyendo, y se mantiene viva cada vez que visito a los sanjuaninos, los que están estudiando ahora y aquellos que ya terminaron y hoy están en la facultad, como las queridas Gemma (y su árbol genealógico), Lourdes, Mica...
Mañana viajo de nuevo, y ya estoy contento de visitar el Fray Mamerto Esquiú y a la Escuela Industrial de San Juan.

martes, 30 de mayo de 2023

Tres Mujeres en Holocausto: Mendoza.

La semana próxima vamos a estar viajando a Mendoza para hablar de Mira, Nusia y Hanka. El miércoles 7 vamos a visitar la Kehila de Mendoza y en la mañana del jueves 8 vamos a conversar en el Cine de la Universidad Nacional de Cuyo (Nave Cultural) con alumnos de 4° y 5° año dos secundarios que dependen de la Universidad. Como siempre, muchas gracias a Vaad Hakehilot, y en especial a Tamara Jatem, por confiar en mí y en mis libros, y a la gente de la Kehila de Mendoza que hizo posible este viaje.

Nos vemos el miércoles!




jueves, 20 de octubre de 2022

El ghetto, Hanka y sus amigas y amigos sanjuaninos.

 





Hay textos que no deben editarse. Este es uno de esos.

 

San Juan, 2022.

 

En 2017 me escribió una docente de la escuela Industrial Domingo Sarmiento y del Fray M. Esquiú de la provincia de San Juan. Su nombre era María Isabel Paredes, y me dijo que con sus alumnos de Literatura, junto con la profe de Historia Fabiana Puebla, estaban leyendo El ghetto de las ocho puertas. Me mandó fotos del trabajo de las pibas y los pibes, pizarrones llenos de flechas, reflexiones muy emotivas, preguntas. Cuando le mostré todo eso a Teo Erlich, el bebé de la novela, Teo me dijo “Quiero conocer a esos pibes” y nos fuimos a San Juan en lo que se volvió un viaje emblemático en nuestras vidas.

Cinco años más tarde, ya sin la presencia de Teo, que falleció hace dos años, volví a San Juan porque los chicos y las chicas de las nuevas camadas siguen leyendo El ghetto, y también La niña y su doble y Hanka 753.

Estuve apenas 24hs en la provincia, pero cada viaje es una transfusión de energía y emociones. Esta vez, noté que los pibes y las pibas tenían muchas mas ganas de hablar que de escucharme. Eso fue tremendo por dos cosas: porque yo iba para escucharlos a ellos (no hay nada mas lindo que oír a los lectores) y porque esas ganas de alzar su voz es una muestra mas de que tenemos que escuchar a los y las jóvenes. Ya destruimos bastaste el mundo y la sociedad para seguir insistiendo en la preponderancia de la voz de nosotros, los adultos. Creo que llegó el momento de escucharlos a ellos. Y no saben la cantidad de cosas que tienen para decir.

Volví feliz, cargado de regalos, cartas, fotos, golosinas, vinos, aceite y el cariño de mis amigos y amigas sanjuaninos.

Pude reencontrarme con mis amigas, esas profes que laburan sin descanso aunque cobren poco, aunque no les alcance el tiempo y tengan que robarles tiempo a sus familias para dedicárselos a sus alumnos. Porque eso que dicen muchos políticos de que “los docentes son vagos” es una falacia de esos vagos que nos gobiernan. Estas mujeres no paran de laburar y atajar situaciones que no les corresponden pero que no esquivan nunca. Por eso, mi admiración y mi agradecimiento a mis queridísimas María Isabel, Fabiana, Daniela, Agostina, Juli, María Laura, Belén, Ceci, y las autoridades del Fray, Adriana y Soledad, y de la Escuela Industrial, Jorge y Raúl.

También a las bibliotecarias de la Escuela Industrial, Noemí, Irene y Laura, que me mostraron libros que el propio Sarmiento trajo de Francia e Inglaterra.

A los chicos y las chicas, qué decirles. Les agradezco infinitamente sus lecturas, sus palabras, sus preguntas, sus críticas, la generosidad con que compartieron sus sentimientos y sus reflexiones. Fue un sacudón escuchar a los mas grandes, los ocho sextos años de la escuela Industrial: desde las reflexiones sentidas de Ambar, hasta el querido Camuña que me regaló orgulloso un vino que produce su familia, y los locos de electrónica que me regalaron un chip y los que se emocionaron con los videos de Hanka. A Milagros, Lucas y todos y todas los de tercero, que leyeron El ghetto de las ocho puertas, melancólicos porque no pudieron conocer a Teo cuando vino, pero que para ellos es un héroe de novela, y me regalaron dulces, cartas hermosas que voy leyendo de a poco.

A los del Fray, además de las lecturas, los regalos y el cariño, tengo que agradecerles también el silencio y la paciencia que mostraron cuando me acerqué a la mesa para empezar la charla y me di cuenta que era la misma mesa, el mismo lugar, pero que Teo ya no estaba para acompañarme y no pude seguir hablando. La de Teo no fue la única ausencia: también estaba libre la silla de Víctor Kovalski, egresado de la Escuela Industrial y ex presidente de la Kehila de San Juan, que falleció el año pasado luego de postularme a mí como candidato al Premio Daia-Banco Galicia por el laburo que hicimos en su querida provincia a lo largo de estos años.

A los que estaban ahí, gracias por dejarme emocionarme sabiendo que ustedes compartían esa misma sensación de ausencia.

Claro que la ausencia se compensó, porque a un costado estaban Gema, Micaela, Lourdes, Florencia, Sofía y Noelia, las pibas que emocionaron a Teo años atrás y empujaron aquel primer viaje, hoy egresadas, estudiantes de periodismo, diseño, teatro, literatura… Gracias por el aguante.

Nada más. No tengo mas palabras.

O sí. Nos vemos el año que viene.

Los quiere mucho, este autor agradecido.